Todo hace señalar que la comparsa con todas
las vicisitudes posibles estuvo participando hasta el
mismo año 1930, ya que a partir de ahí
y durante algunos años, a consecuencia de los
acontecimientos políticos ocurridos en nuestro
país, deja de participar en las fiestas, aunque
en el año 1935 y a la bajada de los nuevos cargos
festeros con vistas a la fiesta del siguiente año
1936, la comparsa vuelve a bajar con la capitanía
completa, no llegando a fructificar la nueva reaparición
de la comparsa debido al inicio de la contienda civil
por la que pasó nuestro país, por lo que
hasta el año 1940 no se reanudaron las fiestas,
si bien no es hasta el siguiente año, o sea el
1941, cuando la comparsa de Marinos reaparece de nuevo.
Es a partir del año 1957 cuando los datos son
más fluidos y es en aquellos años en la
comparsa muy tradicional organizar excursiones, con
el fin de recaudar fondos y al mismo tiempo fomentar
la familiaridad de sus componentes, unas veces a las
playas y otras a distintos puntos de la geografía
nacional como Andalucía o Segovia. Por la misma
época, y durante los años 1954 al 1963,
la comparsa siempre tuvo como música oficial
a la de Monóvar, lo que influyó en una
fuerte relación de amistad entre las dos poblaciones,
convirtiéndose en alguna ocasión en familiar.
También durante estos años de esplendor
es cuando la comparsa decide a contar con un local social
propio, no hay que olvidar, tal como se transcribe en
artículo aparte, que la comparsa siempre se reunía
en esos momentos en la casa de la tía “Porcela”
y anteriormente en la casa de los Veras, al igual que
algún otro domicilio eventual. En el año
1959, la directiva correspondiente decide hacer una
serie de rifas con el fin de recaudar fondos para la
adquisición del citado local, en un solar sito
en el Merendero cedido por el Excmo. Ayuntamiento, siendo
desde ese momento y hasta la actualidad la sede social
de los Marineros.
En aquellos años comprendidos entre el 1941
y últimos de la década de los años
sesenta, la comparsa se distinguía en las fiesta s
por su forma de desfilar en bloque, donde predominaba
el traje azul marino, fiel reflejo de la Marina española,
comandados por el grupo de almirantes o “fila
de blancs”, siendo muy admirados los famosos “caracoles”
que realizaban en diferentes tramos de la entrada, sobre
todo a la altura de la tribuna municipal, destacándose
también la nutrida participación femenina
y que hacía a la comparsa pionera de la actuación
de la mujer en la fiesta. También cabe destacar
que los Marineros fuera la primera comparsa que contara
con una fila de mujeres con traje festero femenino,
éste fue el caso de la fila las Pescadoras que
salió a la fiesta en el año 1964.
|